Se
acerca una entrevista bastante imponente, se trata de la entrevista para la
universidad. Uno pensaría que te preguntan lo típico: ¿por qué la universidad?,
¿por qué este programa?, ¿por qué consideras que te debemos escoger?... En
general son preguntas fáciles si tu programa es una ciencia bastante común y
tiene una aplicación evidente como económicas, medicina, ingeniería, etc. Pero
cuando se trata de una ciencia que habla de mucho y se sabe tan poco se crea
una barrera de incertidumbre. Al estar pensando en esta situación que debo
afrontar en pocos días, me surgió la pregunta: ¿Valdrá la pena dedicarse a
estudiar aquello que se sabe tan poco pero es evidente que se encuentra en
todo?
Lo medité
durante el fin de semana y decidí que esta clarísimo que tengo que estudiar
Filosofía. No solo porque se sabe poco, sino porque es la ciencia que nos da
origen a cómo pensamos, actuamos y somos. Me quedo corta con mis palabras para
describir esta disciplina, pero qué sería del mundo hoy en día sin personas
profundamente pensantes. A lo mejor se han dado cuenta de que últimamente ha
habido muchas sublevaciones alrededor del mundo: Venezuela, Ucrania, etc. Es
evidente que el mundo carece de gestores de paz, de cultura, de civismo y de
filosofía. Creo que si cada persona se dedicara un momento a filosofar sobre su
actuación en su vida y en la tierra, se daría cuenta de que no vale la
violencia para nada, que lo mas importante es amar y respetar.
Para amar y respetar se necesitar
filosofar y conocer. Al conocer nutrimos nuestra inteligencia y al tener
inteligencia somos libres. La libertad es lo que más imploramos en la
actualidad, tanto Ucrania como Venezuela demandan libertad sobre la corrupción
de sus gobiernos. Con la inteligencia no se puede ser manipulado, pues somos
capaces de pensar. En el pensar está nuestro uso de la racionalidad, lo que nos
distingue de los demás seres vivos y lo que nos ha colocado en el escalón
dominante (debatible) dentro del reino animal.
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