Me acabo de dar cuenta que siempre estuve enamorada. Enamorada: en
sentir amor y afición hacia algo, hasta ahora me doy cuenta que siempre lo he
estado de algo. Estuve enamorada de navegar, de escribir, de leer, de conocer,
de pensar, de Dios y de alguna ilusión. Pero, ¿esto es suficiente?
Después de un tiempo fuera de casa, de mi zona de confort y
enfrentando al mundo, de cierta manera, por mi misma, me doy cuenta que este
enamoramiento se puede dejar pasar. Porque como dice la canción No se puede vivir del amor de Andrés
Calamaro: no se puede vivir del amor / le
dijo un soldado romano a Dios / las deudas no se pueden pagar con amor / una
casa no se puede pagar con amor Ahora bien, sí es verdad que no se puede
vivir del amor, ¿de qué vivimos? No estoy segura, pero creo que más allá de la
frase trillada que el amor lo puede todo,
son verdaderamente los actos y hechos que enamoran y producen buena vibra.
Los pequeños detalles, las acciones, los gestos, la cordialidad
etc. son las cosas que te hacen enamorarte de la vida. El estar enamorado de la
vida hace que te sientas bien contigo misma que seas capaz de ser libre a
cuenta y riesgo de ti. Al estar libre por cuenta y riesgo de ti, es donde
puedes llegar a crecer en la mayor de tus potencialidades como ser humano. En
lo que deseo hacer énfasis es en que no basta sentir amor, se necesita algo
más. ¡Se necesitan acciones!
Hoy el mundo carece de acciones que son producto del
enamoramiento, nos falta tener la mente y el corazón en una constante sinfonía.
Esto me recuerda cuando estuve enamorada de un catalán la canción de Toni
Beiro: La Simfonia Perfecta. Tiene
que ver con lo que deseo transmitir, cuando creamos una sinfonía perfecta nos
encontramos en tiempos de gestas y proezas. Los que poseen una sinfonía perfecta
serán envidia de los que ladran y por los que se llenan de amargura. Quien llega
a esa armonía es el visionario que ha sido el primero de todos en encontrar la
pieza angular de la razón por la cual vivimos. Se encuentra en tal armonía con
su corazón y cabeza que es capaz de transmitirla a un equipo, a una ciudad, a
un país y al mundo.
Creo que nuestra labor es llegar a encontrar es sinfonía para
poder lograr nuestro objetivo en la vida, por lo que no basta el estar
enamorado. Se necesita que nuestra cabeza y corazón, razón y espiritualidad estén
relacionadas para así realizar acciones que enamoren y hagan crecer.
Natalia